LORD RENACIÓ CON ESTER Rememorando su historial inicial
Primeros
voluntarios
19
de Mayo de 1972. Víspera de la festividad de la Ascención.
Allí se congregaron con el P. Jordana los primeros voluntarios
que pronto quedaron reducidos a muy corto número, pero
siempre animados de gran espíritu de sacrificio, trabajo
y devoción a la Santísima Virgen.
1974. Logrado el inapreciable beneficio de una pista forestal
a cargo de ICONA, estimada indispensable para la restauración
del edificio maltrecho en gran parte, se habilitaron pronto
las dos comunidades religiosas.
El culto se inició desde el primer día de la
ocupación, y la afluencia de fieles creció de
día en día, hasta que se vio renacer el popular
y espontáneo ejercicio de las romerías festivas
de fieles.
Ello coincidía con la promulgación del Breve
pontificio de S.S. Pablo VI a favor de los Santuarios marianos,
regulando su establecimiento y devoción, que fue motivo
de general regocijo con gran satisfacción.
Concurrieron asimismo a la reconstrucción del edificio
los organismos oficiales y centros industriales destacados,
aportando su saber y colaboración, e incluso parte de
los materiales más indispensables.
Ello se iniciaba como se dijo el año de gracia de 1971,
en pleno mes de mayo, mes de María y de las flores, en
que la Reina de los cielos y tierra recobraba su trono con el
aplauso de sus devotos hijos y fieles. Y en 1974 había
ya pista forestal.
Ester, personaje decisivo.
¿Quién
era la Hermana Ester que acudía al Santuario de Lord, y
perfumaba de optimismo y esperanza el ambiente?
No era catalana ni vasca, pero sí leonesa de Valdepolo,
de pura raza hispana, doncella creyente y hacendosa, ella con
su sobrina Piedad incorporada, siendo muy joven todavía.
Ester se hallaba empleada en la lavandería de un centro
hospitalario en Bilbao, al servicio de una institución
religiosa femenina en el centro de la ciudad, las Religiosas
Siervas de Jesús.
Religiosas bien conocidas del esclarecido sacerdote argentino
Don José de Anzizu, (capellán del Cardenal Caggiano)
que las acogiera, como clérigo encargado de Asuntos Eclesiásticos
que aquel país, en Rosario de Santa Fe.
Ellas colaboraban
y asistían al ilustre eclesiástico que, por su
parte, interesaba los servicios del Padre Jordana, Superior
de la Sagrada Orden del Císter en España (desde
el 11 de julio de 1952) con sede en Poblet.
Ambos reverendos eclesiásticos llegaron a constituir
una fundación religiosa contemplativa en Vizcaya, la
cual disponía de un local provisional de la Diputación
Vizcaína cedido por la misma.
Fue allí donde se fraguó no sólo el elemento
fundacional de la nueva institución (que no pudo consolidarse
a la sazón en Bilbao), sino la célula embrionaria
del futuro organismo que se llegaría a erigir en lugar
y ocasión insospechados todavía. La Divina Providencia
había dispuesto otro destino para aquel local provisional,
que sería desmantelado y clausurado poco después.
Lejos de allí, una circunstancia inesperada y muy especial
había propiciado la salida del monasterio de cierta religiosa
muy estimada, por cierto, y distinguida por su comunidad (Valldoncella)
con la preferencia del voto colectivo (unánime) para
su elección de Superiora vitalicia, pero que debió
ceder en posterior recusación de la Autoridad eclesiática
(Pbispado) que presidía la elección, viéndose
la candidata forzada a salir del Monasterio, bienj que bajo
el amparo de Roma.
Por tanto, se hallaba dicha religiosa, con el debido permiso,
viviendo vida solitaria y dedicada a la contemplación
y a su labor manual de confección de ropa. A ella se
adhirió la joven Ester en una especie de tiempo de noviciado
bajo la guía del P. Jordana y de la referida religiosa
que había ejercido en su monasterio el cargo de maestra
de Noviciado cuando fue preferida para la elección frustrada
de Superiora vitalicia de la Comunidad.
Período decisivo
Así
fue como al ingresar Ester en la nueva fundación de Lord,
lo hiciese acompañada de la consabida ex Maestra de novicias,
a la que se unieron ocasionalmente dos de las antiguas compañeras
de noviciado del Monasterio mencionado de Santa María de
Valldoncella en Barcelona.
Tal fue el comienzo providencial de la fundación femenina
de Santa María de Lord, en el obispado de Solsona, en
1971, siendo obispo de la diócesis el Excmo. e Ilmo.
Monseñor Don José Bascuñana y Llópez,
que había acogido la fundación, aprobando sus
Estatutos y cediendo a tal fin el Santuario de Ntra. Sra. de
Lord.
Ello ocurría, como se dijo, en mayo de 1971, fecha en
que comenzaba la ocupación y correspondiente reconstrucción
del viejo edificio secular, ya milenario, con su larga historia
de piedad y fervor popular del contorno y comarca del llamado
Solsonés, y se procedió inmediatamente al registro
oficial de la propiedad del lugar.
Período resolutorio
Es fácil comprender que para una tal empresa, cuando
para aquel lugar ya se había abandonado y definitivamente
renunciado a toda labor de restauración del secular Santuario
por considerar la empresa imposible, por hallarse el edificio
a varios kilómetros de distancia de la más cercana
población, y haberse determinado incluso el traslado
de la venerable imagen de la Virgen al pueblo vecino para su
culto, se requería un temple y fervor harto singulares.
En efecto, se prestaron el puñado de ellos que convenían,
luego el tesón de los que quedaron, bien secundados,
a decir verdad, por vecinos de la comarca, han continuado haciendo
lo indispensable. Es indudable que la protección de la
Santísima Virgen de Lord, Reina y Señora del lugar,
ha venido haciendo las maravillas del resto.
Período concluyente
¿Cuáles
fueron las maravillas? Mejor lo dirán las imágenes
que las palabras. Porque, lanzarse al yermo a qué, podría
haber supuesto gran temeridad, pero ocupar el yermo santificado
previamente por la presencia milenaria de María, era apostar
por Ella y el pueblo que la veneró durante siglos. El tiempo
demostraría y avalaría que no era sólo osadía.
De momento el coraje era necesario. Junto con
el tesón y la humildad. Habría que aplicarse a limpiar
a fondo, barrer, cavar y proyectar para cosechar y poder proveer.
Todo eso se fue organizando sin desfallecer. Llegaron ayudas de
Organismos estatales, limosnas espontáneas, colaboraciones
valiosas. El gozo crecía con el culto abierto con fervor.
La alegría invadía el ambiente,
la paz abundaba hasta desbordar los corazones. La bondad y la
sencillez se apoderaba de los rostros y se contagiaba. Las romerías,
las Eucaristías, los cantos y todas las señales
de vida espiritual y religiosa se sucedían con gran naturalidad
y sencilla esplendidez.
Período
1936 - 2008. LUZ Y GRACIA DE DIOS.
Epoca Trascendental
Preliminar:
La guerra civil y víctimas religiosas, con cruel persecución,
despertaron la inquietud de muchos, como en el presente caso ocurrió
con el P. Jordana y familia.
Revisión: Tras la reacción inicial
con resolución de condicionar ya la vida a la finalidad
insoslayable del bien superior y utilidad común... ¿cómo?
Encuentro providencial en Bilbao en 1965, acabado
el "período pastoral preparatorio" como coronamiento
al curso de elevación espiritual (al monte de Cristo) en
la soledad: Trapa, Cartuja y ejercicio de Pastoral rural y sacerdotal
en Seo de Urgel.
El lapso de 1959 a 1965, con la vivencia en contacto
directo con el pueblo de Dios, había constituído
una experiencia viva e incomparable con gran valor de ensayo de
la vida de predicación a lo Jesús.
Lección aprendida: "hacían
falta otros tantos años de vida espiritual y de pastoral
bíblica y apostólica, para penetrar a fondo el sublime
misterio de Cristo y revestirse de Él en la Santa Iglesia
de Dios, con conciencia definitiva de ser Pueblo de Dios".
No fue pequeña gracia del Padre de las
luces haber proclamado para aquellos días la celebración
del Concilio Ecuménico Vaticano II. Ello significaba un
reajuste espiritual y vivencial de la Santa Iglesia.
Iba a permitir reavivar los resortes tal vez
adormecidos del aparato espiritual de la Iglesia católica,
con retorno a la pureza original, según estaban contenidos
en la Sagrada Biblia, sagrada Liturgia, y en la vida claustral.
Surgían los Cursillos de cristiandad.
El espíritu de Dios se disponía
a formar parte relevante en la orientación de su Iglesia
en timpos sumamente difíciles y controvertidos, denunciados
por profetas y apóstoles desde el principio.
Por nuestra parte se nos había abierto
en la Trapa el sentido oculto de la regla de San Benito: su valor
antropológico riguroso e innegable, aunque reservado, el
cual nos permitió ahondar más en su sano y valioso
contenido y darla a conocer.
Dos eran por tanto los bienes que nos aportaría
el citado Concilio a quienes profesábamos la vida religiosa
y claustral, y a toda la Iglesia. Una luz y guía para el
florecimiento de la virtud y santidad; individual y colectiva.
Ello coincidía en buena hora con nuestro
propósito de poner en marcha un sistema de vida monástica
reforzado con las Sagradas Escrituras y la larga tradición
de vida claustral y de soledad (San Benito).
Fallido y desechado el primer intento en Bilbao
(Colegiata de Cenaruzza cedida a trapenses navarros) parte del
personal se dispuso a pasar al lugar escogido para el nuevo asentamiento
en la diócesis de Solsona.
Ello tuvo lugar cuando a petición del
obispo de Bilbao se redactaron unos a modo de Estatutos para dar
forma y validez al proyecto nuevo de la vida monástica
a la luz del Sagrado Concilio Vaticano II y Tradición cristiana.
Sometidos a diversos Prelados para suaprobación,
se dio comienzo en un Santuario de la Virgen, abandonado y en
estado casi ruinoso, distante siete kilómetros de la población
civil más cercana. Son ellos la base jurídica de
Lord.
LORD pervive en ESTER.
EPÍLOGO:
LEGÍTIMA ORDENACIÓN RELIGIOSA-DIOCESANA
Destellos personales
El
gozo espiritual de Ester era máximo cuando veía
resplandecer la luz de la gracia con la obtención de algún
favor concedido a un niño por la intercesión de
la Virgen (de Lord) como ocurrió en dos ocasiones extraordinarias.
1. María Clara de Casa Jan de San Lorenzo
habitando fuera, con su padre intercediendo de continuo y con
gran fe ante la Virgen morena y lacrimosa.
2. Asimismo, niño de Primera Comunión
de Casa Plans, carretera de la Coma, con su intrépido padre
que hace voto y lo cumple.
3. Amante ella de los niños y devota de
la Virgen ella misma, se vio favorecida por la curación
de una gravísima afección de cáncer por primera
vez, y de nuevo, a los cuatro años, por segunda vez.
4. Todas las obras y trabajos se realizaron con
feliz suceso, sin incidencias ni graves lesiones. Y tales felicísimos
eventos de ausencia de toda desgracia y adversidad se vieron realzados
por los felices sucesos de quienes se vieron involucrados en graves
peligros y salieron indemnes. Tiénese ello por gracia especialísima
de la Virgen.
Perentoria necesidad
Siendo
nulos los bienes que se poseían o administraban al iniciar
la restauración del santuario de Lord, aunque se confiara
en promesas bien fundadas y en medios de frutos de trabajo, y
por otra parte siendo asimismo muy perentoria la necesidad extrema
de precisar para el propio sustento, se concertó de primer
intento lo siguiente:
1. Hallar cobijo seguro para cada colectivo:
varones el Lord y mujeres entre la población vecina.
2. Hallar trabajo remunerado adecuado para
ellas y recabar medio de transporte al Santuario.
3. Asegurar asistencia médica y seguridad
de ejercicio y prácticas religiosas.
A tal fin se orientaron los primeros pasos que
pronto hallaron merecida correspondencia. El acierto y la buena
administración , junto con el trabajo, hallaron presto
el objetivo propuesto obteniendo: 1) un modesto vehículo
para el desplazamiento y 2) un domicilio confortable para uso
de la Comunidad compuesta por Ester y Piedad, a las que se agregarían
otras.
Felices eventos iniciales
El
primer logro que se debe reseñar es la construcción
de la pista forestal a cargo del ICONA, desde el pueblo de San
Lorenzo al pie del monte rocoso donde asienta el Santuario de
Lord. Dos largos kilómetros y un túnel de 50 metros
a construir sobre roca en todo su trayecto. El modesto vehículo
de las celosas cooperadoras llegaba el primero.
Final exitoso
Sólo
la crisis vocacional que por doquier cundía, impedía
acrecentar la densidad del calor y fervor de la familia allí
cobijada, harto diminuta para el ejercicio de su cometido y expansión
del radio de acción de su personal, a pesar de formar éste
dos pequeñas comunidades, masculina y femenina, son reconocimiento
oficial de Roma, ciudad eterna.
Sabiéndonos admitidos por Dios y su benditísima
Madre, nos hemos dispuesto a secundar los mensajes divinos con
el mayor fervor y entusiasmo. No decaemos aun cuando la prueba
y el dolor nos agobien. La Pasión de Cristo nos fortalece
y nos enardece. Sin él, nada podríamos. Con Él
vende su fuerza y su amor. No hay mayor consuelo que saberse en
Él.
Gozosos pues, son el gozo de quienes se sienten
vivos en el Cuerpo Místico de Cristo, mientras se consumen
nuestros cuerpos mortales en la agonía del tiempo que fenece,
entonamos de continuo el himno de alabanza en adoración
suprema al Creador, cuya es la gloria imperecedera con su Santísima
Madre y todos sus santos. Amén.
Justo encomio
Negligencia
intolerable cometeríamos si omitiéramos destacar
aquí la extraordinaria contribución a tamaña
obra de nuestra querida Hermana Ester. Ella que ha llenado tal
vez como nadie la primera fase de la vida del nuevo Lord. rebasa
nuestra posibilidades todo cuanto cabría decir en su favor,
sobre su trabajo y dedicación. Las fotografías podrán
aportar diversos aspectos de su ímproba labor. Nunca pero,
ofrecer imagen completa de la intensidad y competencia de su cometido.
Tal vez su mayor mérito no sea sólo
éste. En todas partes se hallaba presente y llenaba por
doquier su tarea. Todo cuidado y atención le afectaba.
En todo estaba, sin descuidar nada. Apenas se la oía, o
se la veía correr. No levantaba su voz. No se rezagaba
ni precipitaba. Todo su hacer era mesura y moderación.
Ella era norma de vida.
"Doncella prudente" la definió
un fino observador de su juventud. Su rara modestia no suscitaba
envidia. Sólo al soberbio podía herir como hijo
de la ira. Llanez y afabilidad fueron atuendos suyos. Obsequio
y favor su disposición nativa. ¿A quién negó
jamás el servicio o desatendió pudiendo? Concédale
al Señor todo favor dispensado y el mérito contraído.
Ultimo adiós
Por
esto en Lord todo llora. Porque su sonrisa, como aroma que impregna
el ambiente se halla ausente, y a todos algo nos falta. Dios nos
la dio, la Virgen la atrajo y ella, nuestra hermana, nos atendió.
Sin ostentación se desenvolvía, sin engreimiento
nos alentaba, y sin esperarlo ni desearlo nadie, se nos ha ido.
De Dios salió, con ël se ha ido.
Conózcanlo los de casa, sépanlo los de palacio.
Ester se aleja. Sin partir del todo nos dice cada día:
Adiós. Sin darle importancia, sin pensar que la tiene.
Ni siquiera ¿por qué ocurre?, o qué ha de
pasar. Nunca creyó ser algo, segura de haber sido traída
para amar y servir.
Su vida ha sido servicio. Tras el servicio,
entrega. Su mérito: no haber contraído ningún
título, ni siquiera el de la humildad que nunca había
buscado, y tal vez no hubiera encontrado, fuera de sí.
Se nos fue el ejemplo. Nos dejó un hábito invisible
que nos hace ser sensibles y parece estimularnos a amar más
y mejor. Ella concluyó su cometido así.
¿Sería cuerdo y acertado suplicar
para la Hermana Ester ser declarada Diaconisa de Lord, por sus
treinta y seis años de Servicio a la Iglesia, y por su
humilde y excelsa caridad?