987: Mosen
Ceciliano Levita es nombrado el primer capellán del Santuario.
1202: Armengol Gomes y su esposa
Adelaycis hacen donación a la Santísima Virgen de
los terrenos del monte del Hort.
1242: El
Vizconde de Cardona Don Ramón Folch demuestra con notables
donaciones su gran devoción a la Virgen del Hort.
1310: Don
Guillermo de Calders regala al Santuario el Mas Solort.
1450: Se
levanta el segundo templo.
1541: Hasta
1590 fue la época en que
se hicieron por varios devotos las principales fundaciones en
el Santuario. Entre ellas la de celebración de una misa
todos los martes, la de otra misa todos los sábados, la
de la misa mayor cantada todos los días festivos, etc.
1587: La
Casa de Nuestra Señora del Hort pasa a ser convento de
PP. Dominicos y corre a cuenta de estos el cuidado del Santuario.
1634: Salen
del Santuario los religiosos Dominicos.
1636: La
Sagrada imagen llora por un buen rato a vista de muchos testigos.
1637: Sucede
el milagro llamado del Verger.
1695: Las
importantes obras de reparación, ensanche y adornos practicadas
en la iglesia, le dan el aspecto de un nuevo templo. Se hace la
llamada casa nueva.
1729: Los
esposos Villorbina consagran sus bienes y sus personas a la Virgen
del Hort
1785: Se
pone la primera piedra del templo moderno.
1810: En
fuerza de órdenes superiores, se ve privado el Santuario
de la mitad de sus alhajas de plata.
1810: Por
disposición del Gobierno, el Santuario fue despojado de
la mitad de sus alhajas de plata,
y también de dinero y víveres.
1811: El
Gobierno da orden de que sean celebrados por cuenta y a favor
del Estado los atrasos de los censales del Santuario, destinándolos
a los llamados hospitales militares.
1812: Por
orden del general Lacy, el Santuario sirve de depósito
de prisioneros franceses.
1823: El
28 de marzo, día de Viernes Santo, una partida de milicianos
incendia parte de la casa del Santuario.
1824: En
una espantosa sequía la Virgen del Hort obtiene del Señor,
en beneficio de sus devotos, una abundante lluvia de un modo repentino
y asombroso.
1825: Se
reparan los daños que las llamas habían causado
dos años antes.
1835: Las
tropas carlistas convierten el Santuario en hospital de herido.
Poco después el general Mina lo sitia con un numeroso ejército.
1836: El
coronel Niubó incendia el Santuario y queda reducido a
cenizas.
1837: Se
improvisa una reducida capilla en el lugar que fue prebisterio,
y se habilita una parte de la casa arruinada.
1840: El
General León hace derribar lo poco que había sido
edificado y volar las paredes que del antiguo edificio quedaban
en pie. Revive el culto público de la Virgen del Hort y
se le erige un altar en la iglesia parroquial de Morunys.
1854: Por
intercesión de la Santísima Virgen, queda preservada
del cólera la villa de Morunys y los pueblos de la comarca.
1863: Un
devoto de la Virgen regala una rica y bellísima corona
de plata guarnecida de pedrería. Con ello anima a formar
una asociación para tratar la reconstrucción del
Santuario, comenzando las gestiones para ejecutar el proyecto
concebido y además adquirir el terreno del Hort que había
sido incautado por el Estado.
1866: Se
venden en subasta pública los terrenos del Hort y se compran
a favor del Santuario.
1867: El
19 de agosto se coloca la primera piedra del nuevo Santuario
1870: Se
emprendieron rápidamente los trabajos del templo y la casa.
El 25 de marzo de ese año se bendijo solemnemente la iglesia;
otra vez con la asistencia de las autoridades, de los eclesiásticos
y de gran número de fieles. El 19 de agosto del mismo año
tuvo lugar la solemne inauguración del Santuario. Asistieron
al acto el señor Obispo de Solsona, más de setenta
eclesiásticos, autoridades civiles de los pueblos de la
comarca y una enorme muchedumbre que desafió valientemente
la copiosa lluvia.
El acto más emocionante de la fiesta fue el traslado triunfal
de la imagen de la Virgen de Lord desde la Parroquia, donde recibía
interinamente culto, hasta su nueva y propia morada en la cumbre
de la Mola. L os pueblos de la comarca
que contribuyeron a la edificación del templo fueron: San
Lorenzo de Morunys, Castelló, Pedra y Coma, Sisquer, Torrents,
Busa, Las Casas, Besora, Navés, Corriu, Llinás,
Castelltort, Lladurs, Olius, Timoneda, Canalda y Odén.
El
nuevo templo fue construido a tres naves, como el anterior, y
fue emplazado en el mismo sitio que éste. Su longitud es
de 31 metros por 17 de anchura; el presbiterio tiene 6,75 metros
de profundidad por 8,10 de anchura. Contiene ocho capillas laterales
con sus altares. El primer altar, entrando a mano izquierda, estaba
dedicado a Santo Domingo; el segundo a San Ramón, el tercero
a Santa Rosa, y el último, junto al presbiterio, a la Inmaculada
Concepción. En la primera capilla de la derecha no había
altar, sino que está emplazada la escalera del coro y del
campanario así como la puerta del claustro. Sigue la otra
capilla con el altar de la Conversión de San Pablo; luego
el de San José, y finalmente el de nuestra Señora
del Rosario. El altar mayor con la sacristía detrás,
y el camarín de la Virgen encima de ella, está dispuesto
todo como en el templo anterior. Las paredes laterales del presbiterio
estaban adornadas con dos cuadros al óleo que representaban
dos escenas sobre la leyenda de la invención de la imagen.
1881: La
casa de Lord y el Santuario fueron cedidos a una comunidad de
religiosos Trapenses, venidos del Monasterio de Divielle de Francia,
desde donde había sido expulsados el año anterior
en virtud de las leyes del Estado. Se establecieron en el Santuario
el 24 de noviembre de dicho año, con gran satisfacción
de los vecinos de los alrededores que vislumbraban en aquel cambio
un halagüeño porvenir para la prosperidad del Santuario,
como había sucedido años antes siendo convento de
Dominicos. Mas aquellos religiosos residieron en la Mola muy poco
tiempo: dos años más tarde toda la comunidad se
trasladaba al convento de Avellanes, cerca de Balaguer.
1896: El
6 de agosto se declaró un gran incendio que destruyó
completamente el altar mayor y los cuadros que representaban la
leyenda. La imagen de la Virgen pudo ser rescatada gracias a la
generosa y temeraria intervención de tres vecinos de Morunys:
Juan Pey, Juan Pintó y Jaime Costa, que subieron a toda
prisa el camino de la Mola. Se cree que el incendio se originó
por un relámpago.
1897: Reparado
ya el templo, se repuso la imagen y se reestableció el
culto público con toda solemnidad. La fiesta, celebrada
el 7 de junio, dió ocasión, una vez más,
a patentizar la devoción arraigada en toda la comarca a
la Virgen de Lord.
1901: Se
inaugura el nuevo altar mayor debido, lo mismo que la restauración
del templo, a la beneficiencia de José Monegal, hijo de
quien, años antes, había costeado el edificio. En
este siglo la vida del Santuario corrió sin incidente alguno
hasta la revolución de 1936. Durante estos años
se sucedieron en el cargo de capellán custodio, después
del reverendo Eudaldo Llohis, D. Lorenzo Rovira, D. José
Tomás y finalmente D. Francisco Mas. quien ocupó
el cargo desde 1919 hasta 1936, en cuya fecha, perseguido por
los rojos, tuvo que abandonar el Santuario y esconderse.
1910: Se
celebró el cuadragésimo aniversario del levantamiento
del templo. En esta solemnidad, celebrada el 19 de agosto, el
señor Obispo de Solsona ofició de pontifical; cantó
la Misa la capilla de música de la Parroquia de Morunys,
acompañada de la Banda "Els Fatxendes", de Sabadell,
y predicó el doctor Esteban Monegal, hermano de D. José
y catedrático del Seminario de Barcelona. La gran concurrencia
obligó a asistir a la ceremonia desde el exterior del templo.
1919: Don
José Monegal firma en la Notaría de D. Antonio Par,
de Barcelona, y a favor del señor Obispo de Solsona una
escritura de cesión de todos los terrenos de Lord, que,
en 1687, habían sido adquiridos al Estado por su padre
para edificar el templo; al propio tiempo funda una capellanía
en el Santuario con la advocación Consolatris afflictorum,
a fin de asegurar en lo futuro un capellán custodio para
mayor culto de la Virgen. Con motivo de esto se creó una
junta administrativa, presidida por el Obispo de Solsona, representada
por el párroco de San Lorenzo y tres miembros más:
dos vecinos de San Lorenzo y un familiar representante de los
Monegal. La finalidad de la Junta es la de administrar las rentas
del Santuario y fomentar la devoción de la Virgen de Lord,
según se desprende del Reglamento redactado en aquella
fecha.
1923: Se
celebró con una fiesta del
8 de septiembre, la inauguración de la imagen convenientemente
restaurada, con asistencia de las autoridades de San Lorenzo y
de varios párrocos de la comarca y predicando el reverendo
Vicente Casals, párroco de San Lorenzo. También
concurrió al acto D. José Monegal, quien había
costeado la importante y atinada restauración de la imagen.
Con esto la familia Monegal dió muestras, una vez más,
del desinteresado amor a la Virgen del Santuario y a la misma
villa de San Lorenzo de Morunys. Los señores Monegal merecerían
por una larga serie de aportaciones al Santuario, ser representados
al pie de los retablos como se hacía con los donantes medievales.
1929: Se
inauguraron dos preciosas telas de Luis Masriera, en substitución
de las otras dos quemadas en el incendio de 1896, y que representaban
escenas de la leyenda. En la mañana del 26 de agosto hubo
procesión desde San Lorenzo y desde Pedra al Santuario;
vino gente de los pueblos vecinos, como es tradición en
estas festividades. Se celebró a primera hora misa de Comunión
general, y misa solemne, cantada por los "Amigos del canto
gregoriano" de Barcelona, y predicando el doctor Ramón
Espert, magistral de Solsona.
1936: Tampoco
el Santuario de Lord escapó al saqueo de la ola revolucionaria
de 1936. A los nueve días de comenzada la revolución
(28 de julio), al saberse que el comité de San Lorenzo
quería subir al Santuario para saquearlo, José Pintó
Costa les precedió muy de mañana para salvar la
imagen de la Virgen. Cargó con ella y junto con Luis Graus,
José Segret, Jaime Sató y Domingo Sató, vecinos
de San Lorenzo, escondieron la imagen entre la maleza, en el lugar
llamado el Colader, cerca de la Mola, mientras pensaban en otro
lugar más seguro y estable. Lo que hicieron al día
siguiente José Pintó y los Sató, padre e
hijo, por la noche, en un hoyo de los que sirven para guardar
patatas, en Las Valls, propiedad del mencionado Jaime Sató.
Los
del comité efectivamente subieron al Santuario requisando,
quemando y destruyendo los altares laterales; violentaron la puerta
del Sagrario, los armarios de la sacristía y cuanto les
pareció, abandonándolo luego. El altar mayor y los
cuadros de Masriera quedaron intactos. En cambio la mayor parte
del pequeño archivo quedó destruído.
La
imagen de la Virgen permaneció en el escondite hasta el
26 de diciembre del mismo año, en cuya fecha tuvo que ser
sacada por los mismos que la escondieron, una vez descubiertos
después de varias pesquisas, interrogaciones, amenazas
y prisión de los sospechosos. La imagen permaneció
algunos días en el Ayuntamiento de Morunys, luego pasó
al museo de Solsona y en enero de 1939 comenzó el éxodo
camino de Francia, junto con otras imágenes debidamente
embaladas. Al entrar las tropas nacionales, el Santuario de Lord
estaba desmantelado y abandonado.
En
la revolución de 1936 se han destruído muchas imágenes
de gran valor artístico o histórico. Las que tuvieron
mejor suerte fueron aquellas que, se mandaban a Francia con la
finalidad de venderlas. La imagen de Lord puede considerarse entre
las afortunadas, pues pasada la revolución, fue hallada,
casualmente, camino de Francia.
1939: El
16 de octubre el arqueólogo Serra Vilaró y el reverendo
Juan Pintó, descubrieron la Virgen de Lord cuando se dirigían
hasta Darnius (Gerona) con la convicción de recuperar allí
varios objetos artísticos de la Diócesis de Solsona.
La trasladaron a Barcelona y al día siguiente el reverendo
Serra Vilaró, encargado de la recuperación de objetos
artísticos del obispado de Solsona, la entregó,
mediante acta, a Claudio Pintó, para que provisionalmente
la custodiara en su casa. Pintó avisó a amigos devotos
de la Virgen y a muchos vecinos de San Lorenzo que residen en
Barcelona, y durante varios días su casa fué un
verdadero punto de romería para dar culto a aquella imagen.
Luego, con permiso del señor Obispo de Solsona, la Virgen
de Lord pasó a la casa de la señora Josefa Monegal,
descendiente de la devota familia de este nombre, la cual también
había solicitado participar en el alto honor de cuidar
a la Virgen.
En
febrero de este año, la imagen pasó al taller del
restaurador Renart, de Barcelona, desde donde entró triunfalmente
en San Lorenzo el 28 de julio -a los cuatro años justos
de ser destronada- para poder reinar de nuevo y para siempre entre
sus hijos; quienes esperan impacientes la fecha del 18 de agosto
para poderla restituir, con fastuosa solemnidad, al empinado palacio
de la Mola.
Años
40: En
aquel tiempo todavía alegraba
el paraje alguna que otra procesión llegada de lugares
lejanos. Poco a poco, sin embarbo, iban desapareciendo aquellas,
aunque sin dejar de ser el Santuario lugar de atracción
para el devoto o el excursionista. El Santuario, con todo, quedaba
alejado de día en día. Además la necesidad
de reparar el tejado del Santuario se agudizó hasta tal
punto que el párroco arcipreste de Sant Lorenzo dirigió
un llamado urgente a la población, cuya respuesta permitió
vender parte del bosque del Santuario, que junto a otros aportes
hizo posible la reparación. Muy a pesar de ello, al término
de los años cincuenta, la familia que vivía en el
Santuario se vio obligada a abandonarlo, debido a los inconvenientes
de la lejanía con la vida social, y familiar.
Años
60: En
esta década el sentimiento
de pena y de dolor era común para todo visitante devoto
de la Virgen y de su Santuario, viendo que el derrumbamiento del
edificio parecía inevitable. Eran conocidos de todos la
preocupación y el lamento de Mn. Urbicio Santamaría,
rector de San Lorenzo, así como sus esfuerzos para hallar
alguna solución.
Años
70: Es
por eso que el día 19 de mayo de 1971, víspera de
la Ascensión, es fecha importante para la historia del
Santuario. En efecto, a las cinco de la tarde de aquel día,
el P. Jordana, que había sido Prior-Presidente de Poblet
y de la Sagrada Orden Cisterciense Española, acompañado
de un lego vasco, llegaban a la Muela, con la intención
de quedarse a residir allí.
Ellos habían visitado el Santuario, por vez primera, en
octubre del años anterior. Y a pesar del escepticismo de
no pocos vecinos de San Lorenzo, acerca de la posibilidad de poder
vivir en unas instalaciones ya ruinosas: ("Este señor
-exclamó alguien- cuando habrá vuelto a pasar la
Mina, no se acordará ya más del Santuario"),
se tomó el acuerdo de diferir, por el momento, la decisión
tomada de bajar la imagen de la Virgen a la Parroquia de San Lorenzo,
o a la capilla de San Saturnino, como otros proponían.
Los nuevos inquilinos dieron comienzo a su estancia celebrando
la santa misa y reservando el Santísimo.
Aquella noche se desencadenó una tempestad de grandes proporciones.
El agua caía por todas partes con abundancia. El Santísimo
cobijado en un cuarto interior por no haber sido hallada la llave
del Sagrado hubo de ser trasladado a otro lugar, para protegerlo
de las goteras. Al amanecer, llevados de sana curiosidad, un centenar
y medio de personas hicieron su aparición en el Santuario
para cerciorarse de que había, en verdad,nuevos residentes
en él. Algunos de ellos, según confesión
propia, pensaban que los hallarían por el camino desistiendo
de su empeño y abandonando el Santuario. Mas no fue así.
Los hallaron bien despiertos y alegres; por lo que todos empezaron
a ofrecer su ayuda para adecentar y limpiar la iglesia y el patio,
invadido de maleza. Muchos de ellos no cesaron ya de subir al
Santuario a partir de aquel día. Nunca más la Virgen
ha vuelto a verse sola en su Santuario.
En
aquellos años la carretera no pasaba más allá
de la ermita de San Serni. Era conveniente que llegara más
cerca del Santuario. Se hicieron las gestiones oportunas para
lograrlo. Por fin, la máquina excavadora llegaba al término
del trabajo, precisamente el día de San Jorge; y el día
de la Virgen de Montserrat, era un humilde turismo el que estrenaba
la pista, seguida de cerca por otro.
Era
menester además instalar un cable para hacer subir los
materiales hasta el extremo de la cuesta de la Muela donde se
alza la capilla de San Pedro Mártir, y de allí ser
llevados al Santuario. Se hizo a base de un motor de explosión
-a veces reemplazado por un tractor pequeño que trepó
"motu proprio"-, y los primeros materiales, consistentes
en la construcción del sistema de anclaje de dicho cable,
el de tracción. Para el montaje fue valiosa la colaboración
de los ingenieros de Riotinto de Cardona, a más del ingeniero
de la Diputación. Fueron en total diez toneladas que llegaron
a la cima por un medio más moderno, que llamó poderosamente
la atención de los vecinos hasta el punto de abandonar
sus puestos para presenciar el insólito espectáculo.
Dos centenares de sacos de cemento y de arena se hallaban dispuestos
en la verde explanada de San Serni. Un helicóptero cedido
por el conocido y gran altruísta Francisco Betriu, efectuaba
un viaje en el espacio exacto de tres minutos. Empleaba este tiempo
en recibir la carga -cinco sacos- de 250 Kg., volar girando hacia
el pueblo de San Lorenzo, y depositando su carga en el mismo lugar
de emplazamiento de la amarradura superior del cable recio de
sustentación, volviendo a su punto de partida. Cuarenta
viajes en dos horas, desde las once hasta la una del mediodía.
Era el martes 25 de noviembre de 1975.
La
obras han venido sucediéndose. En particular las que afectaban
al edificio adjunto a la iglesia, cuyo tejado ha sido sustituído
en su totalidad, desechando la madera y empleando vigas de cemento
y de hierro. Asímismo, la cúpula del campanario
se construyó de igual forma y se reforzó la torre.
Ha sido necesario recurrir a subvenciones y préstamos;
y ha habido suerte en su logro.
Las reparaciones
más importantes se realizaron el año 1982. Los albañiles
y el personal empleado debieron acelerar la terminación
de las mismas el día 6 de noviembre, puesto que comenzaba
a caer la lluvia, que acabó causando graves inundaciones
a toda la cuenca del Cardener, del Llobregat, y del Segre. El
viento huracanado que acompañó a aquel diluvio hizo
penetrar el agua a través de los gruesos muros del Santuario.
En
marzo de 1987 los municipios del Solsonés atestaron el
valor histórico y comarcal del Santuario ante la Diputación
provincial, al objeto de avalar la petición hecha por el
mismo en orden a su electrificación. El 24 de julio del
mismo año el pleno de dicha Corporación aprobaba
la subvención de diez millones para dicho fin y mejora
sustancial. Firmaba el presidente Sr. Ramón Vilalta i Oliva.
La Generalitat de Cataluña, a su vez, por resolución
del Departamento de la Presidencia acordaba una ayuda de tres
millones para el mismo fin.
EL
SANTUARIO DE LORD ha cumplido el milenario de la existencia histórica
documentalmente atestiguada.
Protección para el Santuario de Nuestra Señora de Lord, en Sant Llorenç de Morunys Acuerdo GOV/177/2008, de 28 de octubre, por el que se declara bien cultural de interés nacional, en la categoría de monumento histórico, el Santuario de Nuestra Señora de Lord, en Sant Llorenç de Morunys, y se delimita su entorno de protección.